los atentados aéreos del 11 de septiembre de 2001.
El presidente afirmó la víspera no arrepentirse de sus comentarios en torno al debate sobre la construcción de una mezquita cerca de donde estaba el World Trade Center, que fue destruido por dos aviones comerciales que fueron usados como proyectiles por terroristas de Al Qaeda, en el peor atentado en territorio estadounidense.