A cuarenta anos de su muerte, su figura y obra siguen siendo motivos de pasiones en todo el mundo y especialmente en América latina.
Con el tiempo, se conocen muchas cosas nuevas sobre el y su historia, los trabajos de investigación ya no son privilegio solo de sus partidarios y admiradores y muchos destacados investigadores en todo el mundo, libres de ataduras político ideológicas, apoyados por nuevas técnicas, testimonios de hombres que estuvieron bajo su mando, o participaron en su captura en Bolivia, fotos que para muchos son inéditas y han sido publicadas, hacen que la historia se redescubra. Más que un idealista, en sus inicios cuando se unió al movimiento 26/Julio, algunos lo consideran un aventurero y sus posteriores aventuras en África y Bolivia lo confirman.
Su obra y su ejemplo, son lanzados al mundo como un modelo de hombre nuevo, ejemplo de revolucionario a imitar. Cientos de miles de niños en Cuba son obligados a repetir diariamente en las escuelas. „Pioneros por el comunismo, seremos como el Che‰. Cuando su verdadera naturaleza fue la de un hombre altanero, déspota y violento. Pero el mito ha superado la realidad y contra esto se han estrellado los esfuerzos de muchos por dar luz a la verdad sobre una figura convertida en icono ideológico y comercial. Se venera su imagen y se desconoce su historia. Se engrandecen sus cualidades y se ocultan sus defectos y esto ha sido muy útil a los „revolucionarios‰ que lucran y toman ventaja de su imagen de hombre justiciero defensor de pueblos oprimidos.
Se equivoco al creer en el éxito de su aventura en Bolivia, no percatarse a tiempo de su fracaso, confiando en un apoyo que nunca tuvo. Se equivoco de nuevo al entregarse al ejercito boliviano tratando de salvar su vida cuando grito, „No me maten soy el Che, valgo mas vivo que muerto‰ fue su ultimo error, son su muerte y sus supuestos restos los que mejor han servido a la propaganda y a la fama que hoy disfruta. Si en lugar de matarlo en la Higuera, el general Barriento lo hubiera mandado de vuelta a Cuba, seguro su historia ahora seria distinta y hubiera terminado vegetando en el olvido.
La manipulación de su figura llega a extremos tan absurdos e ilógicos, que hoy en Bolivia, el presidente Evo Morales, encabeza importantes homenajes al cuarenta aniversario de su muerte,
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