Néstor Ortiz, quien se rompió una pierna al intentar ingresar ilegalmente a los Estados Unidos, habla por teléfono con su hijo de 17 años desde un refugio del Ejército de Salvación en Tijuana. (Foto AP / Guillermo Arias)
Néstor Ortiz, quien se rompió una pierna al intentar ingresar ilegalmente a los Estados Unidos, habla por teléfono con su hijo de 17 años desde un refugio del Ejército de Salvación en Tijuana. (Foto AP / Guillermo Arias)
Michoacán, afirma.
Detrás suyo, se cierra la puerta una vez más, poniendo fin a un capítulo en las vidas de un grupo de deportados, mientras se espera el siguiente.